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Viajar como terapia

Viajar como terapia

TRAVELLING THERAPY
Viajar como terapia

Siempre me ha gustado la sensación de romper con la rutina y coger un avión a cualquier sitio del mundo. Cuando sentimos que nos ahogamos, que el estrés se apodera de nosotros, intentar hacer algo para revertir esa sensación de estar encerrados se convierte no sólo en algo sano, sino necesario y recomendable.

Mi marido y yo decidimos hacer una escapada exprés a Londres hace unos días. Él sólo disponía del sábado y domingo libres, así que lo organicé todo para enseñarle esa gran ciudad en tan sólo unas horas. El simple hecho de llegar al aeropuerto, coger las maletas, escuchar los avisos de los vuelos a través de la megafonía, ya te supone anticipar la ruptura con tu día a día, y respirar profundamente.

He estado en Londres muchas veces. La primera cuando era muy pequeña y fui a estudiar un verano al Reino Unido. Mientras nos adentrábamos en Londres a bordo del autobús que nos llevaba desde Gatwick hasta la estación de Victoria, mi mente recordaba aquel perrito caliente que compré con nueve años en Hyde Park y me comí sentada en la hierba.

Viajar como terapia psicológica
Viajar como terapia

También recordaba la primera vez que entré en Hamleys y el tacto de los peluches que estaban en la primera planta.

Londres me enamoró desde el primer momento y siempre que puedo, vuelvo a disfrutarla. El idioma, el acento, las tiendas, las calles, las casitas victorianas… Lo encuentro todo tan elegante y tan cercano que me siento como en casa.

Aunque nuestra primera noche fue un desastre porque no nos dejaron la llave del hotel en la caja fuerte que tenían preparada para nosotros (horrible error del hotel que nos arruinó el fin de semana), intentamos ponerle al mal tiempo, buena cara y disfrutar de las pocas horas que nos quedaban de la ciudad.

Comenzamos con un crucero por el Thames el sábado por la mañana, partiendo desde la zona recreativa del London Eye, y llegando hasta London Bridge. Después, callejeamos un poco, vimos la abadía de Westminster, pasamos por Piccadilly, y descubrimos Kesington en autobús.

Como apenas habíamos dormido la noche anterior por el error del hotel (tuvimos que buscar otra habitación de madrugada para poder pasar la noche), decidimos irnos al hotel a descansar un poco. Por la noche, salimos a cenar en un barecito del barrio de West Hampstead cerca de Camden.

A la mañana siguiente, decidimos descubrir una parte que considero no está en muchos itinerarios de Londres: Little Venice. Es un paseo precioso por un canal con barquitos y gansos. Finalmente llegas hasta una isleta con vegetación rodeada de agua donde habitualmente la gente toma café o se relaja un domingo por la mañana.

Viajar como terapia
Viajar como terapia : Londres

A pesar de las dificultades que encontramos durante el viaje, estoy deseando cerrar los ojos y decidir cuál será el próximo destino.

Viajar te permite abrir la mente a cosas nuevas, experiencias que en tu zona de confort no se dan de forma habitual. Descubrir calles nuevas, sitios bonitos, genera en nosotros una fuente de placer natural que no podemos dejar de tener en cuenta. Por todo eso, los viajes se consideran una terapia natural a la que mucha gente se engancha. Que todas las adicciones fuesen así de saludables.

Os invito a visitar el blog de viajes Viajando por el Mundo Mundial de mi soul mate, Sonia, para más información sobre escapadas y viajes en la que encontraréis todos los detalles necesarios para volar hacia cualquier lugar del mundo.

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